Le pusieron una batería con cuatro años. A los diez ya estudiaba con Billy Cobham.
Yussef Dayes nació el 12 de diciembre de 1992 en South London. Su padre, de descendencia jamaicana y practicante rastafari, tocaba el bajo y llenaba la casa de vinilos de reggae y jazz. Su madre, de Somerset, ponía country y pop de los 60. Él es el menor de cuatro hermanos — Ahmad, Jamal y Kareem — todos ellos músicos, todos creciendo en la misma casa rodeados de la misma mezcla imposible de géneros.
Con cuatro años le dieron su primera batería. A los diez tenía clases con Billy Cobham — el baterista de Mahavishnu Orchestra, uno de los diez o quince mejores bateristas de jazz fusion de la historia — que vivía cerca y le dio sus primeras lecciones serias. No es la infancia de la mayoría de bateristas.
Antes de llegar a los teens, ya tocaba con sus hermanos en conciertos. En un barrio y una época donde la escena de jazz londinense todavía no había explotado de la forma en que lo haría años después, la familia Dayes ya estaba ahí, tocando, aprendiendo, conectando.
United Vibrations: la familia como banda
El primer proyecto que le dio visibilidad real fue United Vibrations, el cuarteto que formó con sus hermanos Ahmad y Kareem, más el saxofonista Wayne Francis. Afrobeat, jazz de influencia rockera, improvisación extensa. Una propuesta que ya tenía los ingredientes que definen todo su trabajo posterior: ritmo africano en la base, jazz en la estructura, y nada de miedo a mezclar lo que no debería mezclarse.
United Vibrations fue también donde Yussef encontró a Wayne Francis, que años después fundaría Steam Down, otro proyecto fundamental de la escena de South London. Los proyectos de ese momento compartían músicos, venues, influencias. Era un ecosistema pequeño y muy conectado que estaba construyendo algo sin que nadie lo llamara escena todavía.
Yussef Kamaal: el dúo que abrió las puertas al jazz londinense contemporáneo
En 2015, Yussef se juntó con el pianista Kamaal Williams y formaron Yussef Kamaal. Un año después publicaron Black Focus en Brownswood Recordings — el sello de Gilles Peterson, la persona que lleva décadas adelantándose a lo que viene en el jazz y el soul británicos.
Black Focus es un disco de jazz funk con influencia de música electrónica londinense que sonaba a algo que no existía antes. Batería en primer plano, teclados Fender Rhodes con procesado electrónico, ningún concesión al jazz académico de conservatorio. Directo, físico, urgente.
El disco conectó de una forma que nadie esperaba del todo. No se hizo viral en el sentido moderno de la palabra, pero se fue extendiendo por recomendaciones, por DJs que lo pusieron en sus sets, por músicos que lo citaban como referencia. Muchos señalan Black Focus como el disco que le dijo al resto del mundo que algo importante estaba pasando en South London con el jazz.
El dúo se disolvió antes de sacar un segundo disco — las razones nunca se explicaron del todo en público, simplemente dejaron de anunciarse y de tocar juntos. Kamaal Williams siguió por su cuenta. Yussef siguió por la suya.
Tom Misch y What Kinda Music: lo más accesible que ha hecho nunca
En 2020, durante el confinamiento, Yussef publicó What Kinda Music junto al guitarrista y cantante Tom Misch. Un disco colaborativo a partes iguales, más accesible que Black Focus, más suave en el sentido de que tenía canciones con estructura, con melodías que se quedan, con algo que canturrear.
Es el disco de Yussef que más gente conoce, probablemente, porque Tom Misch arrastra un público más amplio y porque las canciones son más fáciles de entrar. Pero debajo de la accesibilidad, la batería sigue siendo el centro de todo. No es música con batería de acompañamiento: es música construida desde la batería hacia afuera.
Black Classical Music: el álbum debut que tardó toda una vida
En septiembre de 2023 publicó Black Classical Music, su primer disco en solitario como líder de banda. Tenía 30 años. Llevaba tocando profesionalmente desde los quince. Y tardó todo ese tiempo en publicar algo que llevaría solo su nombre.
El título es una declaración de intenciones que dice mucho de cómo ve su propio trabajo. “Black Classical Music” no es jazz. No es soul. No es funk. Es la suma de toda la herencia musical de la diáspora africana tratada con el mismo rigor y la misma seriedad con que la música clásica europea trata la suya. El mismo estatus. La misma profundidad histórica. Sin complejos de inferioridad.
El disco tiene 19 canciones y más de una hora de duración. No hay relleno: cada canción tiene un propósito, una dirección, una razón de estar ahí. La banda que lo acompaña es su formación estable — Rocco Palladino al bajo (hijo de Pino Palladino, otro nombre que los aficionados al soul y al funk reconocen inmediatamente), Charlie Stacey en teclados y sintetizadores, Malik Venna en saxofón, Alexander Bourt en percusión. Y una lista de colaboradores que incluye a Chronixx, Masego, Shabaka Hutchings, Tom Misch, Theon Cross y la Orquesta Chineke!, la primera orquesta profesional en Europa formada en su mayoría por músicos negros y de etnias diversas.
Hay algo en ese disco que lo hace diferente a casi todo lo que se publicó ese año: incluye la voz de su hija, que nació en 2020. Yussef ha dicho en varias entrevistas que convertirse en padre ese año — el mismo año del confinamiento, el mismo año de What Kinda Music — le hizo reflexionar sobre la influencia de sus propios padres. Y que su madre, que murió en 2015, es una presencia constante en el disco, aunque no aparezca en ningún crédito. El álbum es, entre otras cosas, un tributo a ella.
Por qué esto va a Archivo Sonoro y no a cualquier otro sitio
Yussef Dayes no es experimental en el sentido en que lo son otros artistas de los que hablo aquí. No construye instrumentos con electrodomésticos ni toca cuencos de agua con hidrófonos. Pero hay algo en su forma de entender la herencia musical que conecta directamente con la misma pregunta que subyace a casi todo lo que hay en este blog: ¿qué pasa cuando tratas algo como si valiera la pena tomárselo en serio?
Él trata la música de la diáspora africana con esa seriedad. El resultado es un baterista que toca jazz funk con la misma profundidad histórica con que otros tocan Bach. No como curiosidad ni como etiqueta: como práctica real.
Empieza por Black Focus si no lo conoces. Y si ya lo conoces, pon Black Classical Music con buenos auriculares y sin interrupciones. Las 19 canciones seguidas, como está pensado.
