Tu marca ya tiene un lector antes que tú. Y no es humano.

AI

El dato que me hizo parar de escribir un momento

Leí esto en un artículo de Graficatessen y tuve que releerlo dos veces: los bots ya son más de la mitad de todo el tráfico de internet. 57,5%. Las personas, por primera vez en la historia de la red, son minoría navegando por su propia internet.

El CEO de Cloudflare había dicho en marzo que esto pasaría en 2027. Se equivocó. Pasó antes. Ni él se lo esperaba tan rápido.

Y aquí está lo que me importa de verdad, no el dato suelto: si construyes algo en internet —una web, una marca, un blog, lo que sea— el primer tío que se lo va a “leer” ya no es un tío. Es una máquina. Y esa máquina decide qué le cuenta a la persona que realmente importa, antes de que esa persona vea nada con sus propios ojos.

Eso me afecta directamente. Llevo meses escribiendo en bynokko.com pensando en SEO clásico, en que Google me encuentre, en que una persona aterrice y se quede leyendo. Y me he dado cuenta de que me estaba olvidando de medio público.

Una persona siente. Una máquina extrae. Punto.

Cuando llegas a mi web, lees, te haces una idea de quién soy por el tono, por cómo cuento las cosas. Cuando llega un agente de IA, hace otra cosa completamente distinta: coge, clasifica, resume, escupe una versión reducida de mí a quien le ha preguntado.

Así que ahora mismo puede estar pasando esto: alguien le pregunta a su IA “¿conoces algún desarrollador que haga plugins raros de WordPress?” o “busco a alguien que experimente con sonido y código”, y la respuesta depende de cómo esa máquina haya entendido lo que escribo. No de mi logo. No de si la foto queda bonita. De si lo que he escrito es lo bastante claro como para que lo pueda resumir bien.

Si lo que pesco es vago o ambiguo, la máquina se invente la mitad. Y esa mitad inventada es la que llega a la persona.

El brandbook de toda la vida ya no sirve para esto. Y no pasa nada

Cualquier marca con un poco de recorrido tiene un documento de identidad, una guía de estilo, algo. Pensado para que lo lea una persona con criterio antes de hacer algo nuevo.

Una IA no lo lee así. No interpreta el espíritu de un PDF de 40 páginas. Se hace su propia idea de ti a partir de todo lo que has publicado en internet. Y esa idea —la construyas tú con intención o no— es la que ahora mismo está hablando por ti delante de mucha gente que ni conoces.

Hay un concepto que está empezando a sonar para esto: el Código de Marca. Lo recogió Harvard Business Review este año. La idea, resumida sin rodeos: una base de información sobre tu marca escrita de forma que tanto una persona como una máquina la puedan leer bien. Nada de intuir. Todo explícito.

Dos frentes. Van a la vez. No hay atajo.

Lo que controlas tú. Cómo está montada tu web para que una máquina la pueda leer sin perderse: jerarquía clara, datos estructurados, textos que dicen las cosas como son, sin dar vueltas. Esto no es solo trabajo de SEO técnico. Es saber contar tu propia historia sin ambigüedad.

Lo que no controlas tú. Lo que dicen de ti cuando no estás mirando. Reseñas, menciones, lo que sale en un foro a las tres de la mañana. Las IA leen eso también, y lo mezclan con lo que tú publicas para sacar su propia conclusión sobre quién eres.

Antes la prioridad era salir en los sitios correctos. Ahora hay que sumarle algo más jodido: que cualquier máquina que te procese llegue siempre a la misma conclusión sobre ti, sin contradicciones.

Lo que cambio a partir de hoy en bynokko.com

Nada de tirar lo que ya tengo. Pero le añado capas:

  • Resumen explícito al principio de cada artículo. Como el que tienes arriba. Si una IA solo lee las dos primeras frases, ya sabe de qué va esto y quién lo escribe.
  • Decir quién soy, sin asumir que se sabe. “Soy Dani, construyo bajo la marca nokko desde Barcelona” en vez de dar por hecho que el contexto lo deja claro.
  • Menos ambigüedad, más literal. Donde antes me permitía un doble sentido o una frase sugerente, ahora intento que también se pueda leer de una sola forma posible.
  • Tono más directo. Esto que estás leyendo ahora, de hecho.

La pregunta que me hago yo y que te tienes que hacer tú

Si le pidiera a una IA que me describiera con sus propias palabras, ¿qué diría? ¿Se parecería a lo que de verdad soy, o a una versión aproximada y un poco aplanada?

Pruébalo con tu propia marca. Pregúntale a cualquier IA qué sabe de ti. Y compáralo con lo que realmente eres. Si no coincide, no es un problema de diseño. Es un problema de cómo estás contando tu historia.


Artículo inspirado en “Diseña tu marca para máquinas, no solo para personas” de Graficatessen, con reflexiones propias aplicadas al día a día en bynokko y Olla Creativa.