Primero lo primero: son amarillos y parecen de otra galaxia
No me voy a hacer el duro. El color amarillo de los Nothing Headphone (a) es absurdo. El diseño de orejas cuadradas con una cúpula redonda en el centro es absurdo. La carcasa semitransparente que deja ver parte de las tripas es absurda. Y precisamente por todo eso me gustan más que a cualquier otro auricular negro discreto de su precio que tenga el logo de Sony o Bose.
Nothing lleva años haciendo lo mismo: diseño que rompe el molde, precio que no te arruina, y más funciones de las que esperarías en ese rango. Los Headphone (a) son la versión más asequible de sus auriculares over-ear, y son lo que los Headphone (1) debían haber sido desde el principio — solo que más baratos.
Lo que hay dentro
Antes de entrar en la experiencia real, los datos que importan:
- Drivers: 40mm con recubrimiento de titanio
- ANC: hasta 40dB de cancelación, adaptativa según el entorno
- Batería: 75 horas con ANC activa. 135 horas sin ANC. Sí, has leído bien.
- Carga rápida: 5 minutos de carga = 5 horas de reproducción con ANC
- Bluetooth: 5.4, multipoint para dos dispositivos simultáneos
- Codecs: LDAC, AAC, SBC. Hi-Res Audio certificado
- Conexión física: jack 3.5mm y USB-C (ambas disponibles)
- IP52: resistentes al polvo y a alguna gota. No para la lluvia fuerte.
- Precio: 199$/149€. En amarillo, blanco, negro o rosa.
- Peso: 310 gramos.
El sonido: mucho bajo, mucho EQ, resultado final correcto
Salgamos de dudas rápido: no son auriculares de audiófilo. Si buscas una imagen estérea precisísima y una separación de frecuencias quirúrgica, compra otra cosa. Pero si buscas unos auriculares que suenen bien para música electrónica, pop, hip-hop y todo lo que escuchas habitualmente, están perfectamente a la altura.
Lo primero que notas al encenderlos es que vienen de fábrica con el ajuste “More Bass” activado. Y el bajo es generoso, por decirlo suavemente. En música electrónica o beats, eso queda muy bien — la parte baja tiene presencia de verdad, algo que muchos auriculares de este precio no consiguen. En música con instrumentos acústicos, puede volverse excesivo. Un contrabajo suena como si alguien le hubiera puesto el doble de cuerdas.
La solución es sencilla: abre la app Nothing X, cambia a “Balanced”, y el sonido mejora bastante. El ecualizador de 8 bandas es el más completo del mercado en esta gama de precio — puedes ajustar frecuencia por frecuencia, guardar perfiles propios, o descargarte los presets de otros usuarios. También hay modos Concert y Cinema que ensanchan el escenario sonoro o ajustan el treble para películas. No son Dolby Atmos, pero dan algo más de variedad.
El soundstage es el punto que más me ha sorprendido. Los Headphone (1) —los hermanos mayores, más caros— tenían un escenario sonoro bastante estrecho que no hacía justicia a muchas grabaciones. Los (a) lo abren bastante: las canciones se sienten más espaciosas, más dinámicas. Para el precio, es un punto a favor importante.
La batería: el número más ridículo del sector
135 horas sin ANC. 75 horas con ANC activa. Son los números en papel, y ya sé que siempre hay que descuéntarlos un poco en uso real. Pero incluso con descuento, es una locura.
Para ponerlo en contexto: si usas estos auriculares dos horas al día con ANC activa, los cargas una vez al mes. No es un error tipográfico. La batería de 1060mAh que llevan dentro es grande para su categoría, y se nota.
La carga rápida de 5 minutos para 5 horas funciona exactamente como promete. Para un dispositivo que rara vez vas a necesitar cargar, es suficiente.
Los controles físicos: la mejor decisión que ha tomado Nothing
En un mercado donde la mitad de los auriculares tienen zonas táctiles sensibles que se activan al rozarlas con el abrigo, Nothing ha hecho lo contrario: controles físicos, analógicos, de verdad.
En la copa derecha hay una rueda que sube y baja el volumen (gira con resistencia agradable y hace clic al pulsarla para pausar/reproducir), una palanca para cambiar de canción, y un botón programable. En la izquierda, el slider físico de encendido. Ningún control táctil que se active solo. El viento no te pausa la música. Un golpe accidental no te sube el volumen al máximo. Es la decisión de diseño más sensata que puede tomar una marca de auriculares en 2026, y casi nadie la toma.
La ANC: mejor de lo que el precio sugiere
Cancelación activa de hasta 40dB, con tres niveles ajustables y modo adaptativo que cambia según el entorno. Para el precio, es una grata sorpresa — no están al nivel de los Bose QC Ultra o los Sony WH-1000XM5, que cuestan el doble o más, pero reducen el ruido de calle, transporte público y oficina con eficacia real. El modo transparencia también funciona bien: deja pasar el sonido exterior de forma natural sin esa distorsión metálica que tienen muchos competidores.
Un punto negativo: hay algo de interferencia de viento al caminar a paso rápido. No es un problema grave, pero se nota.
El funda: lo único que chirría
No viene con funda rígida. Viene con una bolsita de tela. Funciona, es ligera, y para quienes guardan los auriculares en la mochila sin más, no cambia nada. Pero si eres del tipo que cuida el hardware, la bolsita da una sensación de producto más barato de lo que es el resto. Los Headphone (1) venían con estuche rígido; aquí han recortado para bajar el precio. Comprensible, pero se nota.
¿Valen la pena a 149€?
Sí. Sin matices raros, sin “depende de tu caso de uso específico”. A 149€ en Europa es difícil encontrar auriculares ANC que combinen este diseño, esta batería, estos controles físicos y un sonido que con EQ llega a nivel correcto-muy-correcto. Los Sony y Bose equivalentes cuestan entre 80 y 200€ más y suenan algo mejor, pero no el doble de bien.
Si vienes de auriculares de gama baja o de earbuds, el salto va a ser considerable. Si vienes de auriculares premium de 350€ o más, las diferencias en sonido y cancelación de ruido son reales y se notan.
Si el amarillo te llama, cómpralos. No te vas a arrepentir.
